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De acuerdo con esas informaciones, el acuerdo le ofrece a Colombia un acceso privilegiado a suministros militares del gobierno americano. Colombia ya se había hecho el mayor beneficiario de la ayuda militar americana (aparte de Israel y Egipto, casos aislados). Colombia tiene, de lejos, el peor histórico de derechos humanos en el hemisferio desde las guerras de América Central de la década de 1980. La correlación entre la ayuda americana y las violaciones de los derechos humanos ya fue observada por los estudiosos. La AP también cita un documento de abril de 2009 del Mando de Movilidad Aérea de los Estados Unidos, que propone que la base de Palanquero en Colombia podría ser un "lugar de seguridad cooperativa". Desde Palaquero, "el C-17 (transporte militar) puede cubrir casi la mitad del continente sin necesitar reabastecer", dice el documento. Eso podría formar parte de una "estrategia global en marcha", que "ayuda a alcanzar la meta de compromiso estratégico y favorece una ruta para África". El 28 de agosto, la UNASUR se reunió en Bariloche, en Argentina, para discutir las bases militares americanas en Colombia. Después de un intenso debate, la declaración final destacó que América del Sur debería ser mantenida como "una tierra de paz" y que las fuerzas militares extranjeras no deberían amenazar la soberanía o la integridad de cualquier nación de la región. Y también instruyó el Consejo de Defensa Sudamericano para investigar el documento del Mando de Movilidad Aérea. El objetivo oficial de la base también fue blanco de críticas. Morales dijo que vio soldados estadounidenses acompañando a tropas de Bolivia que dispararon contra los plantadores de coca. "Entonces ahora nos transformamos en narcoterroristas", dijo. "Cuando no pudieron más llamarnos comunistas, nos llaman subversivos, traficantes, y, desde los ataques del 11 de septiembre, pasamos a ser terroristas". También avisó que la "historia de América Latina se repite". La mayor responsabilidad por la violencia en América Latina es de los consumidores estadounidenses de drogas ilegales, observó Morales: "¿Aceptarían ellos que la UNASUR enviara tropas a los Estados Unidos para controlar el consumo? Imposible." Sólo el hecho de que la justificativa de los Estados Unidos, de enviar programas contra las drogas al extranjero, sea pauta de cualquier discusión ya parece retratar una mentalidad imperialista. En febrero de este año, la Comisión de América Latina para las Drogas y Democracia emitió su análisis del programa estadounidense "Guerra contra las drogas" en las últimas décadas. La comisión, liderada por los ex presidentes latinoamericanos Fernando Henrique Cardoso (Brasil), Ernesto Zedillo (México) y Cesar Gaviria (Colombia), concluyó que la guerra contra las drogas fue un total fracaso y sugirió cambios drásticos en las políticas, que se distancien de la imposición a la fuerza dentro y fuera del país y que tomen medidas más baratas y eficaces -prevención y tratamiento. El informe de la comisión, como los estudios anteriores y los registros históricos, no tuvo efecto. La falta de respuesta refuerza la conclusión natural de que la "guerra de las drogas" -como la "guerra contra el crimen" y la "guerra contra el terror"- se lleva adelante por otras razones que no son las divulgadas, que son reveladas por las consecuencias. En la última década, los Estados Unidos aumentaron la ayuda y el entrenamiento militar para oficiales de América Latina, para combatir el "populismo radical", un concepto que, en el contexto latinoamericano, llega a asustar. El Departamento de Estado del Pentágono está cambiando el entrenamiento militar, eliminando directivas de derechos humanos y democracia bajo la supervisión constante del congreso, siempre amenas, pero que por lo menos podían contener los abusos más graves. La Cuarta Flota americana, desactivada en 1950, fue reactivada en 2008, poco después de la invasión de Ecuador por Colombia, con responsabilidad por el Caribe, América Central y del Sur, y aguas circundantes. Sus "varias operaciones" incluyen acciones contra el tráfico, cooperaciones de seguridad, interacción paramilitar y bilateral y entrenamiento multinacional", decía el anuncio oficial. La militarización de América del Sur, en verdad, está alineada con planes más amplios. En Irak, la información es prácticamente nula sobre el destino en las grandes bases militares estadounidenses de allá, entonces ellos siguen para imponer su fuerza. El costo de una embajada que sea como una ciudad dentro de una ciudad en Bagdad debe aumentar de 1,5 para 1,8 mil millones de dólares. La administración Obama también está construyendo embajadas gigantescas en Paquistán y Afganistán. Los Estados Unidos y Reino Unido están exigiendo que la base militar en Diego García quede exenta de la zona libre de armas nucleares, ya que las bases americanas están fuera de los límites en zonas parecidas en el Pacífico. En resumen, el movimiento rumbo a la "paz mundial" no forma parte necesariamente del "cambio en el que puedes creer", utilizado en el eslogan de la campaña de Obama. Noam Chomsky es profesor emerito de linguistica y filosofia en el Instituto de Tecnologia de Massachusetts en Cambridge. Los ensayos de Noam Chomsky sobre linguistica y politica acaban de ser recolectados en "The Essential Chomsky", editados por Anthony Arnove, y publicados por the New Press
Escrito por christian theodore às 02h18
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